Desde la Biblioteca vamos a despedir este curso académico como hemos venido haciendo en años anteriores.

Pero, este, lo hacemos con especial alegría por haber superado tantos obstáculos, porque hemos superado el  miedo y la preocupación,  el  no poder vernos las sonrisas ,  las distancias obligadas,  los recreos en corralitos  y   la añoranza de abrazos….. tantos, tantos  obstáculos que van quedando atrás.

Ahora nos toca reflexionar, aprender y mejorar.

También ha sido un curso atípico en nuestra biblioteca y a pesar de ello se han llevado a cabo actividades, hemos ampliado nuestra colección de juveniles, el préstamos de ejemplares ha ido mejorando cada mes y hemos estado ahí para orientaros y ayudaros. Prometemos superarnos el próximo curso.

Y para despedirnos, con libros naturalmente, la profesora Berta Ocaña nos deja estas palabras.

 

La anomalía ha sido la norma en este curso; aun así, nuestras Escuelas creativas han salido adelante y hemos logrado seguir siendo abanderados de Una educación rebelde y nos hemos convertido en Las escuelas que cambiaron el mundo. 

Nuestro esfuerzo no ha sido Invisible, pues con cada una de las gotas de sudor que han perlado nuestra frente durante estos diez meses hemos escrito El libro de las pequeñas revoluciones. La pasión de saber, de enseñar, de leer, ha hecho que Nada de nada sea baladí en estos meses; Déjate de cuentos, nos decíamos cuando veíamos que caíamos y que no podíamos más. No serás Wonder Woman, pero vas a escribir El libro de las pequeñas revoluciones, o, al menos,  lanzarás tus sueños como  Rocas al Viento y  vas a aportar tu granito de arena. Hemos llorado y sufrido en Intimidad, pero también hemos luchado por dar Breves respuestas a grandes preguntas sin que se notara que estábamos a punto de desfallecer. Hemos buscado las fuerzas hasta en La tumba de Colón. Este no es El siglo de las luces, no escuches los cantos de sirena ni La versión de Éric sobre lo que debería haber sido o lo que deberíamos haber hecho. 

Vida y destino de cada docente, de cada bibliotecario estaban dirigidos hacia un mismo fin: saber que El día que se perdió el amor no había llegado aún, que los Incendios los provocaríamos nosotros con el ardor de la lectura y los libros porque Los secretos de las obras de arte no pueden quedarse escondidos, tenemos que convertirlos en voces que pregonen desde Sefarad hasta el Litoral que si puede ser El amor después del amor, también podrán ser las bibliotecas y la lectura y los libros antes, durante, contra y después del coronavirus.

 

¡Feliz y merecido descanso a tod@s!